La cultura calé ha recibido el prestigioso galardón en reconocimiento a su labor de alegría y ánimo, máxime en estos momentos de confinamiento en los que a las ocho de la tarde miles de personas salen a sus ventanas a ovacionar al sector sanitario.

Muchas de estas palmadas sonarían tristes y desacompasadas si no fuera por el trabajo de coordinación y dinámica que desde la Asociación Siguidilla de Burgo de Osma se lleva a cabo.

Ha habido quejas entre vecinos pues, aprovechando la excusa, los aplausos se extienden hasta altas horas de la madrugada, eso sí, a ritmo de fandango.

El premio a los médicos y enfermeros tendrá que esperar otro año.