Tras las medidas tomadas por la Consejería de Educación cántabra, por las que los directores de colegios deben comprar mascarillas para sus centros, llegan otras aún más controvertidas: serán los encargados de hacer la compra a las familias más desfavorecidas en términos de bolsa reciclable.

En Alemania ya se hace

«Bastante humillante es ya dar clase , ¿cómo voy a hacerle yo la compra a un niño si no sé si es vegano o no? ¿Y usted sabe la cantidad de tipos de yogures que hay?», se lamenta Jacomé Juánez, director de un centro especial, quién argumenta que además esas funciones siempre las ha hecho los jefes de estudios.

Las protestas no se han hecho esperar, y el sindicato del ramo ya ha convocado una manifestación en coche por el centro de las ciudades en contra de estas medidas .