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Los trabajadores que con sus divertida habilidades amenizan y adornan nuestras calles han vuelto a sus puestos de trabajo tras el inicio de la desescalada. Eso sí, manteniendo la distancia social y las elementales medidas de profilaxis.

Es el caso de Elena Gusolla, una mimo urbano que desde hace catorce años hace felices a los viandantes de la concurrida calle Corrida de Gijón:» Los guantes los llevo de serie desde siempre, pero me pondré otros encima. El problema es con el número de la flor imaginaria, que ya no la regalo, o empujar la pared. Cuantas menos cosas toque mejor»

Otro cambio al que deberemos acostumbrarnos es al de las estatuas humanas, cuyo trabajo las obligará a llevar mascarilla, EPI y guantes. De hecho, muchos de estos artistas ya han cambiado su personaje por el de rescatadores en Chernobyl. Lo que está claro es que el mundo va a ser muy diferente a partir de ahora.