La manifestación del pasado domingo en Madrid cuestionando el uso de mascarillas y el COVID-19 ya ha tenido sus primeras consecuencias sanitarias.

Varias personas con gorros de papel de aluminio en la cabeza han empezado a ingresar en hospitales con síntomas que coinciden con los de la pandemia actual, curiosamente aquella cuya existencia cuestionan.

Al grito de «que es una gripe fuerte«, «queremos ir a misa» o «no somos subnormales«, los pacientes recibieron las protocolarias atenciones, rodeados de estrictas normas de profilaxis. También se les hizo un test de inteligencia, el de Roschard, la prueba de la esquizofrenia, o describir un libro. Todas las pruebas dieron positivo, lo que es negativo.

Con estas nuevas víctimas ya son decenas las personas ingresadas en centros hospitalarios los últimos días, lo que está suponiendo el colapso en la unidad de terraplanismo.