El presidente de los EEUU, Donalt Trump, ha anunciado lo que parece ser la medida estrella de su programa electoral: hacer a los afroamericanos ciudadanos de pleno derecho, permitiéndoles votar e ir por las mismas calles que los blancos. «Esa gente tiene el derecho a elegir quién se va a aprovechar de ellos los próximos cuatro años», ha dicho el magnate naranja mientras paseaba por un algodonal.

Las primeras reacciones no se han hecho esperar. Miles de agentes de policía de Oklahoma, Texas y Louisiana comenzaron a hacer rondas voluntarias por barrios marginales para repartir porrazos antes de que eso se considere delito.