La salida de Donald Trump de la Casa Blanca un hecho. Sin embargo, contra lo que pueda parecer, el presidente saliente no lo ha hecho de buen grado, a juzgar por sus últimas declaraciones: «Amigos y catetos: debemos defender lo nuestro por la fuerza y con el señor con cuernos y gorro de mapache«.

Su nueva residencia en Miami no es una mansión en la que realizar un retiro espiritual, sino un baluarte defensivo en el que el ex-mandatario planea la dominación de la galaxia. El castillo de Grayskull, a las afueras de Miami, es un fortín defensivo, en el que hay multitud de salas con pantallas y luces intermitentes, así como butacas giratorias, para girarse de repente y decir «Vaya, vaya, vaya. Le estábamos esperando, señor Bond».

Según el Mossad, Trump pretendería crear una triple entente con Kim Jong Un y José Ortega Cano para realizar ataques aire-aire a la potencia norteamericana desde una base secreta en Burgo de Osma.

Por su parte, el flamante presidente, Joe Biden, no ha hecho declaraciones por ser enero «un mes de mucho médico» y estar a cosas realmente importantes.