Según declaraciones en exclusiva de Diego Herchhoren, abogado de Pablo Hasél a esta redacción después de pasar escasamente 72 horas en el centro penitenciario de Ponent Lleida, el conocido artista multidisciplinar y rapero está considerando seriamente solicitar el indulto. El letrado indica que su defendido está “desagradablemente sorprendido” por las condiciones de habitabilidad de la prisión y los servicios que ésta ofrece.

En concreto, el artista se muestra apabullado por las espartanas condiciones del centro penitenciario “las sabanas raspan bastante y no encuentra las capsulas de Nexpresso Shanghai Lungo que él solía beber”; además sus expectativas de sociabilización se han reducido bastante ya que “él pensaba que la cárcel estaba llena de artistas y raperos pero se ha llevado un chasco”. Ha trascendido que Hasél comparte celda con un interno aquejado de una pérdida de audición del 95% especialmente seleccionado por la dirección del centro penitenciario para que pueda continuar con su actividad artística.

Herchhoren afirma que “con una semanita que pase allí sin PlayStation ya habrá quedado claro que España es una dictadura”. Para redimirse y así facilitar la concesión del indulto Hasél está trabajando en una versión rap del himno de la Guardia Civil y  se ha apuntado a un curso de cerámica. Desde el entorno más cercano del rapero indican que sus letras se han malinterpretado y que cuando él rapeaba “¡Que alguien clave un piolet en la cabeza a Bono!” en realidad se refería al “frontman” de U2