Según ha conocido esta redacción, un informe técnico de la Asociación Católica de Técnicos en Riesgos Laborales ya advirtió a las más altas instancias del Ministerio del Interior sobre el riesgo que entrañaba la realización continuada de torturas e interrogatorios en el cuartel de Intxaurrondo (San Sebastián).  Jerónimo Cal, el técnico que emitió el documento tras una visita rutinaria a las instalaciones, dejó constancia de las “graves deficiencias estructurales” que mostraba el edificio. Recordemos que el acuartelamiento fue construido en 1978 antes de la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación.

Entre los problemas que apunta el informe se encuentra el estado defectuoso de las escaleras del complejo policial -que podrían haber provocado caídas a distinto nivel a los usuarios- así como la ausencia de medidas estándar en barandillas y pasamanos. Otro de los muchos defectos reflejados en el informe al que hemos accedido es el “penoso estado” tanto del cableado como de los cuadros eléctricos que provocaba frecuentes cortes de suministro y suponía un “riesgo constante de electrocución”.

Las canalizaciones sanitarias tampoco se salvan del rigor del informe y evidencian la gran cantidad de fugas y embalsamientos que podrían haber causado “accidentes con consecuencias lesivas”. Por si fuera poco las rampas para el acceso de sillas de ruedas  no cumplían con la normativa. Los expertos sospechan que estas irregularidades podrían estar detrás de la elevada  tasa de siniestralidad durante la década de los noventa.