Los mallorquines, confinados en Semana Santa para no dar mala imagen a turistas alemanes

La isla de Mallorca sufrirá restricciones severas durante la Semana Santa para ofrecer su mejor cara a los turistas alemanes. La decisión ha sido tomada por el consejero simbólico de Industria del gobierno balear, Ximo Fabriques. Entre las medidas se halla la absoluta prohibición para salir de los hogares, salvo para servir cervezas o limpiar habitaciones de hoteles germanoparlantes.

Según Fabriques, “la iniciativa no responde a un objetivo de prevención sanitaria, sino a un fin meramente estético; los baleares somos inferiores genéticamente a los alemanes, por lo que no aprovechamos bien las maravillas de nuestras islas”. El paquete de medidas, cuyo nombre en clave es “Operación Rodilleras”, se implantará en el resto de islas de manera semejante, si bien los vecinos de Son Santjoan, cercanos al aeropuerto, podrán recibir a los turistas con guirnaldas de flores “siempre y cuando no pidan limosna“.

Al la izquierda un nativo afea la fotografía de un simpático grupo de turistas. A partir de ahora será ilegal

La Consejería símbólica de Sanidad ha visto con buenos ojos la decisión. Por su parte, las regiones industriales del Levante peninsular estudian solicitar a la UNESCO que los turistas británicos ebrios sean patrimonio inmaterial de la Humanidad.