“A que voy yo y lo encuentro” fueron las palabras previas al feliz descubrimiento en un apartamento de la localidad soriana de Burgo de Osma, cuando hace unos días una mujer halló lo que indica que puede ser el eslabón perdido de la evolución humana.

El yacimiento arqueológico aún podría seguir dando sorpresas

Los hechos se produjeron en la tarde del pasado martes, cuando Régula Walkers se personó en la habitación de su hijo adolescente. Tras llevar escuchando al muchacho lamentarse de que no encontraba el cable de la Xbox, Walkers acudió amenazando encontrarlo con esa frase que todos hemos escuchado más de una vez: “a que voy yo, lo encuentro y del zapatillazo que te doy que te dejo más tonto de lo que eres”. Al cabo de unos segundos el vaticinio se cumplió aunque de manera inesperada: bajo una camiseta de Metallica y en aparente buen estado de conservación, apareció el cráneo de lo que todo apunta que se trata del eslabón perdido de la evolución humana .

Según estudios preliminares, los restos óseos pertenecieron a un primate de 1,60 metros de altura, de complexión muy fuerte y que vivió en ese mismo inmueble hace unos 900.000 años. “Los homínidos de esa época eran iguales que nosotros: cazaban, recolectaban y dejaban las habitaciones hechas un cristo”, afirma Avelino Arsuaga, antropólogo y pufista.

Al cierre de esta edición, el cable de la Xbox todavía no ha sido hallado, por lo que -en palabras de la propia Régula- “no descarto encontrar el Santo Grial o la Atlántida, que el niño me tiene el cuarto que parece una leonera“. Hay cosas que nunca cambian.