Proteus-V : el supercomputador que se negó a colaborar con el Ministerio de Justicia

Túmulo funerario de la malograda administrativa Felicitas Gutiérrez

“Este marrón se lo va a comer vuestra pxxa madre” era el sorprendente mensaje que apareció en la pantalla del centro de datos del Ministerio de Justicia conectada con la supercomputadora  Proteus V, recientemente adquirida por una cantidad que no ha trascendido, pero que se intuye estratosférica. El cometido de la nueva inteligencia artificial era tramitar los expedientes atrasados que colman las salas de los juzgados españoles y -de esta manera- solucionar de una vez el colapso en el que se encuentran.

“Se trata de un tipo de inteligencia artificial muy sofisticado que aprende tanto de sus errores como de los de los demás” afirma Helmut Schwanzlecker, creador de la supercomputadora. Según el ingeniero,  el sistema es capaz de calcular 11,38 ³ gigaflops/ segundo  aunque toda esta potencia no estaba pensada en realidad para trabajar con las múltiples variables e incoherencias de nuestro sistema legal.

El Ministerio de Justicia español autorizó la compra al encontrarse el cadáver descompuesto de Felicitas Gutiérrez, secretaria del juzgado número tres de Guarroman bajo un cúmulo de legajos de una tonelada de peso. El cuerpo de la funcionaria no fue hallado hasta tres semanas después de que se desplomase la imponente pila de documentos ya que “vivía sola y era muy rarita”. Según indican sus afectados colegas no fue el olor lo que llevó a su localización sino la búsqueda de un expediente por un accidente de diligencia acaecido en 1889.

José Luis Perales: sorprendente instrumento de tortura del régimen Norcoreano.

Una mujer pasea ante la imagen de Perales en Pionyang

La inconmensurable figura José Luis Perales ha vuelto a estar de actualidad al conocerse que el régimen norcoreano ha estado utilizando su producción artística como instrumento de tortura psicológica y represión. Los disidentes que han logrado evadirse del hermético estado totalitario han referido a esta redacción que una de las técnicas de tortura más recurrentes y brutales consiste en confinarles maniatados en una habitación en la que se reproduce en bucle su conocido hit “Un velero llamado libertad”.

“Los disidentes que consiguen escapar de las garras de Kim Jong Un llegan en estado de shock” – afirma Heliodoro Mancisidor , responsable de la ONG ultraconservadora  “Turolenses por Corea”-pero cuál fue nuestra sorpresa al comprobar que todos tarareaban de forma exclusivamente fonética la famosa canción, como un mantra”. No podía ser una coincidencia: cuando volvieron a escucharla muchos intentaron autolesionarse e incluso quitarse la vida.

La SGAE afirma que, de tener que pagar derechos de autor la deuda exterior norcoreana se triplicaría. Además ha trascendido que José Luis Perales es considerado “ciudadano ejemplar” y compendio de todas las virtudes norcoreanas. El disidente Hyeonseo Kao-Kao nos describe que fue detenido por peinarse de forma no reglamentaria y no llevar una foto del amado líder junto con la de su señora en la cartera por lo que fue sometido a la audición forzada durante tres días de forma que cuando “se marchó, a su barco le llamó Libertad y en el cielo descubrió gaviotas”. Seguiremos informando.

Acusan a un tuitero (al que los medios dijeron que AstraZeneca era buena, luego mala porque causaba trombos, y buena otra vez, que es que somos unos exagerados, pero la segunda dosis es con otra vacuna diferente, posiblemente la rusa) de malmeter con dudas a la población

Wamba Babieca, un orensano de 56 años, ha sido acusado por el ministerio de Sanidad de causar inseguridad en la población a raíz de la controversia creada por los medios y el propio Gobierno respecto a la vacuna de AstraZeneca.

Todo comenzó el pasado marzo, cuando aparecieron los primeros casos de trombos relacionados con la vacuna de AstraZeneca, y televisión, prensa y radio se hicieron eco de los sucesos. Después aparecieron expertos en tertulias diciendo que eso era hasta bueno, y otros opinando lo contrario. El ministerio de Sanidad dijo que eso no era de importancia. Después sí era importante, y muy grave, así que se detuvieron las vacunaciones, en España y en Europa. Luego se reanudaron, pero dijeron que la segunda dosis sería con otro fármaco, sin experimentar ni nada, porque de las que compraron ya no había.

Wamba leyó, escuchó y contrastó todas las fuentes, de resueltas de lo cual emitió a través de las redes el siguiente mensaje: “Menudo pifostio hay con las vacunas, chavalada“. Inmediatamente la cuenta del Ministerio de Sanidad respondió con otro mensaje: “Es usted un irresponsable. Con sus afirmaciones contradictorias está causando revuelo y confusión en los habitantes y habitantas. Nos veremos en los juzgados”.

Babieca ya ha desconectado el ordenador y jura que no va a mantenerse tan informado como hasta ahora estaba, “no sea que reflexione demasiado y me confundan con un científico”.

DIARIO DE CINE: “Grease”, treintañeros haciendo de adolescentes

Algunos actores ya eran padres con hijos de la edad que representaban

Una comedia musical ambientada en los años 50, en la que un grupo de señores, mayores hasta para la Tuna, quieren seducir a otras señoras de su edad enseñando coches y bailes algo afeminados.

Las señoras-chicas actúan como meras comparsas que solo saben fumar y hablar de Hegel. Los profesores del centro son comprensivos e indolentes, pese al perfil tabernario de sus alumnos. A destacar el papel de Olivia Newton-John, que ya en 1977 tiene cara de vieja; y aún así es la más ingenua de la pandi.

La película da un giro inesperado hacia la ciencia ficción, cuando el coche de los protagonistas sale volando al espacio exterior sin que a nadie parezca extrañarle. Queda para la historia del cine la frase de John Belushi: “A Rizzo le han hecho un bombo”.

CALIFICACIÓN:☻☻☻☺☺

DIARIO DE CINE: “2001, una odisea del espacio”, la peor película de Sam Peckimpah

Ni David Niven levanta el filme

Esta obra de arte es presuntuosa, descuidada y apresurada. El ritmo violento y frenético al que nos tiene acostumbrado Peckimpah se deja ver desde los primeros compases del filme, de 276 minutos de duración. Huesos girando girando en el aire y primates chillando son ingredientes a priori muy atractivos para el espectador. Sin embargo, a medida que avanza la historia, se pierde el interés porque no se entiende nada. Los monos ya no salen más. Y no les digo cuando aparece un menhir en medio de la Luna. Si en algún momento la película pretendió ser futurista, el paso de los años no ha perdonado. Mención aparte merece David Niven, quien, por su prestancia y apostura, por sí solo mantiene el interés hasta la secuencia final: una insustancial lucha a muerte entre la computadora IBM y un gorila. Ni el mismísimo Kubrick hubiera hecho tal disparate.