Ingresado un interino que-perdido y aturdido- intentaba dar clase de matemáticas en el matadero municipal de Burgos.

Ildefonso, el interino ingresado, en una imagen tomada ilegalmente por sus alumnos.

“En un principio pensamos que era una inocentada o algo así”, ha declarado Fulgencio Seisdedos , operario del matadero  quién-atónito- asistió a una clase de funciones polinómicas mientras evisceraba una res. La clase fue impartida por Ildefonso Ruidiaz, interino de la Consejería de Educación de Castilla-León quién, en un estado de trance y sin lograr ubicarse en el espacio, acabó por perder el conocimiento.

Tras el auxilio de los operarios municipales, Ildefonso fue trasladado al Hospital de Burgos donde permanece en coma inducido. Según fuentes hospitalarias, el docente  ingresó en un estado de desorientación total, demacrado y con síntomas de inanición y deshidratación, “preguntando  por la fotocopiadora“. La consejería de Educación de Castilla-León no ha querido hacer declaraciones, limitándose a asegurar que “lo importante es que los niños no pierdan clase”.

Los padres de Ildefonso, de veinticinco años, aseguran que llevan más de tres meses sin ver a su hijo, que encadenaba sustituciones de dos o tres días por todo el páramo castellano. Según sus progenitores “se lo había tomado demasiado a pecho, iba malcomido y sin dormir” y- sin conocer demasiado bien la geografía- se guiaba únicamente con el GPS del coche. “Ya le dije yo que se hiciese fontanero, como su hermano”, concluye su apenado padre.

Los trabajadores del matadero a fin de ayudar en “lo que buenamente puedan” le han hecho llegar una cinta de lomo y una cazuela de callos.

Grupo de jóvenes lleva semanas celebrando el fin del estado de alarma sin saberlo

Un grupo de adolescentes sin supervisión paterna lleva semanas bebiendo y trasnochando desaforadamente sin saber que, en realidad, se estaban adelantando al fin del estado de alarma. Tras decaer éste, miles de jóvenes de toda España salieron a las calles a celebrar el fin de una era de esclavitud y privaciones para mostrar al mundo que hay más cosas que la play y el tik tok: el alcohol.

Izan y sus amigos hacen una pausa entre “Critias” y la “Apología de Sócrates”

La pandilla de muchachos, natural de Dos Hermanas, comenzó los fastos el pasado 2 de enero y desde entonces no ha cesado en su actividad de ocio nocturno.

“No teníamos ni idea de que éramos unos adelantados a nuestro tiempo. A mí me dijo la Jenny que bajara para unas movidas, y hasta hoy”, afirma Izan de los Monteros, uno de los jóvenes afectados mientras sostiene un ejemplar de los diálogos de Platón en la mano y un cachi de cerveza en la otra.

Al cierre de esta edición se cree que la alegre pandilla ya está celebrando, sin saberlo, la inauguración de los juegos olímpicos de Tokio. Lo dicho, unos visionarios.

Miles de jóvenes confunden el fin del estado de alarma con “vivir a la madrileña”

Tras decaer el estado de alarma en el país la noche del sábado, hordas de jóvenes tomaron las calles a partir de la medianoche para hacer lo que mejor saben: disfrutar de la vida sin ninguna responsabilidad. La madrugada fue el escenario de fiestas y borracheras en las principales ciudades del país sin que las fuerzas del orden pudieran -o quisieran- hacer nada.

“Llevo meses levantándome a las diez de la mañana; creo que me merezco vivir como los madrileños“, afirmaba un muchacho ebrio de felicidad y ron Negrita.

Mientras tanto, Reinaldo Revilla-Lanuza, el hombre que dijo que de esta pandemia saldríamos mejores, continúa desaparecido por miedo a represalias.