Educación sugiere meter hasta 43 alumnos por grupo en el curso 2021-2022 instalando altillos en las aulas

La prueba piloto ha proporcionado resultados esperanzadores.

Según fuentes del Ministerio de Educación, la ministra del ramo, Isabel Celaá abogará por la instalación de un cabrete para acoger más alumnado en las aulas de primaria y secundaria. Esta modificación estructural de los aularios será totalmente gratuita para los centros que accedan a ella “antes de ser obligados por ley”. El proyecto ha estado siendo estudiado por técnicos y asesores del Ministerio durante el curso actual y todo lleva a pensar que puede convertirse en realidad después del verano.

“Se trata de una medida inclusiva que beneficiará a toda la comunidad educativa”, asegura Celaa. Según la ministra, el común de los mortales que “por h o por b no pueda optar por un colegio privado” tiene el derecho “garantizado por nuestra Constitución” de recibir una educación gratuita y de calidad. La prueba piloto, realizada en Burgo de Osma con sacos terreros ha sido todo un éxito. Se cree que de media se podrían acoger en las aulas del orden de diez a quince alumnos más.

Los sindicatos mayoritarios han mostrado su más firme desacuerdo con la medida de la ministra, aunque afirman que “la estudiarán para acabar aceptándola con alguna modificación cosmética que les permita marcar algo de perfil” . Gustavo de Dios, liberado sindical perpetuo de CC.OO ha indicado a esta redacción que “vigilarán muy estrechamente que los cabretes tengan todas las medidas de seguridad y que se pueda acceder con silla de ruedas”

La medida podría solucionar definitivamente el problema de las aulas atestadas.

DIARIO DE CINE: “El señor de los Anillos”, el filme que aprobaría el obispo de Cartagena

Un señor mayor con sotana llega a un pueblo y convence a unos niños enanos para que se vayan con él. Con la excusa de que hay que deshacerse de bienes materiales, como joyas y anillos, se los lleva a lugares extravagantes en los que descubrirán el lado sórdido de los adultos.

Maravillosa revisión del estupro, con elfos y orcos como telón de fondo. Las seis horas y cuarto del metraje se pasan volando.

CALIFICACIÓN: ☺☺☺☺☺