No hace falta ser biólogo para saber que si se cría una especie animal que luego se mata, ésta queda preservada automáticamente de la extinción. Bajo esta tesis se cobijan los amantes del toro de lidia, quienes con este método llevan asegurando la pervivencia del toro de lidia siglos.

Es por esto que varias peñas taurinas, sensibles a la ecología se han agrupado para proteger la existencia del lobo ibérico, una vez que la especia ha sido incluida en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial .

La respuesta de la PUTM (Peñas Unidas para Transición al Tercer Mundo) ha sido inmediata:”Si el lobo no se caza se extingue en cuatro días. Es así, señorita, no espero que lo entienda”, declara Blas Nicholson, portavoz de la entidad y consumado cazador. La asociación argumenta que los lobos viven como reyes durante cinco años en una dehesa para morir de igual a igual frente a un cazador con rifle telescópico.

La polémica entre los ganaderos que no invierten en mastines y los amantes de los animales está servida.