Un año más, el retraso de una hora en el reloj permitirá a los consumidores ahorrar miles de euros imaginarios.

Gracias a esta medida, las personas que se levanten a las 6 de la mañana  percibirán que ya no tendrán necesidad de encender la luz si no quieren, lo que repercutirá en sus facturas eléctricas.

El ministerio para la Transición Ecológica cree que este ahorro, de hasta 6 céntimos, será percibido en el bolsillo del consumidor a inicios del siglo que viene o nunca. Por su parte, la patronal de compañías eléctricas considera que este tipo de iniciativas no son positivas. Su portavoz, Everardo Shakespeare, advierte de que «si el actual  gobierno bolivariano  sigue coartando un legítimo afán de enriquecimiento tomaremos medidas. A ver si el exceso de aire en la atmósfera o cualquier otra mierda provoca la subida del megavatio hora».