El articulo 56 de la Constitución de 1978 dice que «la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad«. Cuentan las malas lenguas que en Palacio se celebró más ese artículo que la consolidación de un estado democrático en España.

El 6 de diciembre es un día señalado para la monarquía española, no sólo por los privilegios que le otorga la Carta Magna, sino porque los españoles votaron mayoritariamente que la persona del Rey fuera inviolable, irresponsable y que sus juergas corrieran a cargo del Estado, presuntamente.

Sin embargo, cuarenta y tres años más tarde, su majestad goza de un apacible retiro en la soledad de su harén. Un retiro bien merecido después de haber trabajado tres turnos seguidos aquella noche del 23 de febrero de 1981. Por eso, desde esta publicación queremos mostrar nuestro agradecimiento a una persona nacida en Italia, criada en Portugal y exilada en Emiratos Árabes Unidos, pues pudiendo haber elegido otro país, escogió España. Que también es mala suerte.