El ministerio de Educación no confinará aulas salvo que haya cinco casos simultáneos de combustión espontánea. Con esta medida se pretende, sobre todo, ganar tiempo.

La ministra Pilar Alegría -que lleva a su hijo a un colegio privado- insiste en que los centros educativos son el exponente de la profilaxis, y que jamás en la historia de la Educación un niño se ha contagiado de nada. En todo caso, añade que los maestros y profesores de la enseñanza pública han sido los agentes transmisores y no los cientos de alumnos que por los centros deambulan.

«Creo que se están sacando las cositas de quicio. Los 100.000 casos diarios por covid son anecdóticos», afirma Alegría desde una pequeña ventanilla de su despacho.

La principal novedad reside en que los alumnos de Infantil no llevarán mascarilla, como hasta ahora, pero que los maestros y maestras de esta especialidad, pese a llevar mascarillas, serán los culpables del brote en caso de contagio. También se mantienen las ventanas y puertas abiertas para que la gente muera por otras causas.