Durante esos minutos es tradición ofrecer agua potable y churros

No en todas partes se celebra el Año Nuevo el 1 de enero. Y si no que se lo pregunten a los habitantes de Bangladesh.

Es el caso de Mahtmud Chowdury, de siete años de edad y que lleva trabajando en un taller de confección de ropa para la empresa de Amanecio Ortega desde los tres: «El año pasado celebramos la entrada de año en marzo porque hubo mucha demanda de Primark, pero aunque se retrasó dos meses, fueron cuatro horas inolvidables».

Desde hace lustros, la tradición en el país bengalí es detener la producción textil durante unos minutos el 3 o el 4 de enero , dependiendo del turno y del encargado. Para los menores de ocho años el descanso alcanza varias horas.

El 84% de la población del país asiático trabaja en factorías que fabrican ropa barata para Europa y Uruguay. Sin embargo, contrariamente a lo que pueda parecer, el sentimiento de pertenencia a la empresa es muy acusado. De hecho, durante esos breves minutos, los obreros siempre dedican una oración a Amanecio Ortega, John Ryan (Primark) o Erling Persson (H&M), dependiendo del turno o el encargado. Tal vez tengan algo que ver los jugosos 4400 takas (46$) al mes que paga el sector a sus empleados.