«Yo antes era neurocirujano en paro y ahora puedo trabajar de camarero donde quiera». Así de satisfecho se muestra Juan Antonio de Haro, un doctor en medicina que llevaba varios años sin ingresos. Y como él, miles de españoles y españolas sienten que un halo de optimismo se cierne sobre ellos.

De hecho, la tasa de paro ha pasado de ser pésima a mala en tan sólo unos meses, y el ansiado cambio de modelo económico por fin se ha hecho realidad. Atrás queda la burbuja de la construcción para dar paso a taberneros de altísima cualificación, quienes encuentran trabajo prácticamente en cualquier local de hostelería.

«Somos la envidia del mundo, por encima de esos países que invierten más de un 3% en I+D. ¿Acaso se pueden beber los ingenios científicos? «, afirma orgulloso el delegado de gobierno para el empleo, Marcelo Brandy.

En próximas fechas los gobiernos autonómicos comenzarán a endosar las ayudas a los locales nocturnos de manera prioritaria, dada la necesidad de estos negocios por seguir aportando conocimiento a la sociedad.