La reciente deportación de Australia del tenista y número 1 mundial de la ATP, Novak Djokovic, ha provocado cambios en la industria farmacéutica.

Como viene siendo habitual desde inicios de la pandemia, la investigación ha puesto en marcha todo su proceso de producción para salvaguardar la salud de los ciudadanos, sean negacionistas o no.

Es el caso de «Laboratorios Oporthunos», una empresa familiar que ha decidido comercializar unos test de antígenos que van más allá de determinar un caso por coronavirus. Los nuevos dispositivos incluirían, además de las opciones que determinan si se es positivo o negativo, una tercera franja, con la efigie del laureado tenista.

En caso de darse esta tercera circunstancia, el usuario debe acudir inmediatamente a un centro médico, gritar que todo es una plandemia, que nos están echando virus en los porros y, desde luego, no manejar maquinaria pesada.

Serbia, la patria de Novak Djokovic ya ha encargado ciento setenta y tres millones de unidades de estos nuevos tests.