Un mural sumerio, datado en el siglo XVIII a.C. fue ayer destruido accidentalmente por una cuadrilla de albañiles en la localidad de Ur (Mesopotamia). Según fuentes aún no confirmadas, el mural era un bajorrelieve escrito en código braille de incalculable valor, al tratarse del primer documento escrito para invidentes babilonios.

Los trabajadores, creyendo que se trataba de gotelé de obra, procedieron con el escoplo a descascarillar el preciado legado hasta dejar la piedra a cara vista, con objeto de sanear la edificación cuya reforma iba a ser completa.

El mural, tallado con caracteres cuneiformes por un tal Asurbanípal de Tebas, describía la normativa legal para edificaciones de planta baja y daños a terceros.

«El deterioro es irreparable», dice Bagheera Balú, arqueólogo, «y aunque no va a quedar igual, nadie va a darse cuenta, no nos engañemos. Confiamos en volver a poner los escombros con un poco de cola blanca y mucha paciencia».