La polémica sobre las recientes correrías de Boris Johnson en Downing Street no parece afectar a la casa real británica. La reina pasa sus días en un dulce transcurrir que va de la cama a la licorería y viceversa. Por eso no comprende cuál es la polémica.

Desde tiempos inverterados, la defensa, patrocinio y posterior consumo de destilados en Buckingham Palace es popularmente conocida.

«Si no puedes beber bebidas espirituosas hasta colonizar Kenia y Zanzíbar, ¿de qué sirve ser primer ministro o monarca ?», afirmó Isabel II en un discurso emitido por la BBC en el que mostraba su apoyo a Boris Johnson.