Apenas unos días después de recibir la noticia del adulterio de Iñaki Urdangarín a través de la prensa, la Infanta Cristina se restablece del esguince de cuello que sufrió al posar para la portada de la revista Lecturas. Afortunadamente la lesión no reviste importancia por lo que la hermana del rey podrá volver a incorporarse a su puesto de trabajo en la Fundación Gases Nobles y Fungibles.

Todo ocurrió cuando Ramón Gatget, fotógrafo de la prensa rosa, le pidió a la princesa que se girara en un gesto «entre la sorpresa y lo inexorable de la vida» durante la sesión de fotos.

Como buena representante de la casa Borbón, la Infanta se cayó aparatosamente para luego recomponer la compostura con un campechano chascarrillo. Días después se recupera del pequeño incidente si bien las heridas del corazón aún tardarán en cicatrizar.