Julián Cifuentes “Romerito”: primer matador de toros invidente de la Historia.

La necesaria integración social de los discapacitados no podía obviar el mundo de la tauromaquia. El arte de Cúchares podrá presumir de tener entre su elite al primer matador con menos de un 3% de visión: Julián Cifuentes “Romerito” tomará la alternativa esta temporada en Ciudad de México de la mano de Juan José Padilla- ironías del destino- en una corrida con picadores.

La peripecia vital de Julián le ha llevado a ser un luchador: intentó convertirse en un profesional del golf, el tiro al plato y el patinaje artístico. Su carrera – plagada de lesiones y sinsabores- ha imprimido en él un carácter luchador y ajeno al desaliento: “cuando le volé la cabeza a un espectador durante un torneo de tiro al pichón caí en una profunda depresión pero salí más fuerte”. Su madre, Fulgencia, nunca le consideró un disminuido: “a los doce años le apunté a boxeo, desde entonces supe que era un ganador”.

Sus inicios taurinos tampoco fueron alentadores. El público solía ayudarle gritándole por donde embestía el morlaco aunque “me daban instrucciones tan contradictorias como bien intencionadas” recuerda con nostalgia.  Gracias a la colaboración  de la ONCE y al CSIC su futuro en el toreo se iluminó, merced a un emisor sonoro similar al de los semáforos implantado en el toro. El diestro intentará desde su fundación ayudar a los niños invidentes aficionados al toro. Que Dios reparta suerte.

Repartidor de Amazon el bate record del mundo en lanzamiento de entrega a distancia

El record de lanzamiento a distancia de paquetes ha vuelto a ser batido, en esta ocasión por un repartidor de Amazon. El trabajador, de nombre Eduard Illa, es natural de Almazán y lleva años practicando la difícil disciplina- siempre al estilo Fósbury- consistente en arrojar un paquete a sus destinatarios desde varios metros de distancia.

Illa en la tabla de batida antes de ejecutar su célebre lanzamiento

“El truco está en encontrar la parábola”, confiesa el soriano, orgulloso de su logro. Illa, a quien la fama no le aparta de sus seres queridos, está preparándose para su próximo reto: enviar un televisor de 40 pulgadas hasta la mítica cifra de 8,90 metros, lograda por Bob Beamon en los juegos olímpicos de 1968.

Esta especialidad se originó en Boston, Massachussets, cuando un repartidor de la citada empresa se hartó de esperar los seis segundos que un norteamericano medio tarda entre percibir el timbre y abrir la puerta de su domicilio. A partir de entonces los trabajadores hallaron a forma de compaginar su medio de vida esclavista con su pasión por el deporte. En España el lanzamiento de desidia lleva poco tiempo practicándose, aunque el confinamiento ha permitido un aumento exponencial entre los jóvenes repartidores.