Sacude una maquinilla de afeitar contra el lavabo y durante tres días sigue soltando pelos

Un ciudadano ha hecho de una actividad cotidiana un suplicio que lleva prolongándose -al cierre de esta edición- más de tres días. Se trata de Witiza Sargentes de la Lora, un malagueño de 54 años quien el pasado domingo comenzó a acicalarse para dar su habitual paseo matutino. Lo que Witiza no imaginaba es que nunca más volvería a salir de aseo en el que se encontraba realizando sus abluciones.

Comenzó a afeitarse, rutina que había descuidado durante unos días por motivos que no han trascendido. Tras golpear su maquinilla en el borde del lavabo para eliminar espuma y pelillos, observó que la cuchilla estaba tupida. Este fenómeno hízole sospechar que ahí radicaba la razón de que su afeitado no fuera tan apurado como en los anuncios en los que salen musculados deportistas. De modo que continuó golpeando su maquinilla contra la loza del lavabo, labor que lleva realizando desde entonces sin descanso y sin que por el momento parezca que el nivel de micropelos atrapados entre la doble cuchilla disminuya. Un equipo de expertos calcula que de su Wilkinson ya han salido al menos 1,2 toneladas de vello facial.

El malagueño ya se ha acostumbrado a la encorvada postura, y su familia al rítmico golpeteo proveniente del baño. Afortunadamente, Witiza puede realizar su desempeño laboral a través del teletrabajo, consistente en despachar fruta y verdura. Eso sí, a medio afeitar.