El Club Bilderberg incluye por primera vez a un ama de casa

El selecto grupo Bilderberg tendrá, en su próxima reunión, una novedad que trasciende clases sociales. Por primera vez un ama de casa formará parte del exclusivo club, en cuyos encuentros las 130 personas más influyentes del planeta deciden los designios de la Humanidad.

María del Carmen Johnston, 43 años y natural de Arévalo (Ávila), ha sido elegida por su “indudable carisma y enorme calidad humana, además de por hacer unas croquetas que quitan el sentido”, señalan dirigentes de la institución, “muy por delante de personalidades tan principales como Úrsula von Der Leyen, Bruce Willis o Gandalf“.

María del Carmen Johnston en un momento de tarea para los miembros del club

El Grupo Bilderberg nació en 1954, con objeto de que un nutrido grupo de hombres decidieran cosas de negocios para que la Humanidad comprara sus productos. Así, algunas de sus decisiones más influyentes -y perversas- fueron la creación del estampado pata de gallo, dar una oportunidad en el cine a Elsa Pataki o el diseño del Fiat Multipla, entre otras. Desde entonces el selecto club ha evolucionado hacia el aperturismo con la plebe, teniendo a su servicio a empleados de color o incluso a una mujer, a la sazón ama de casa: la afortunada María del Carmen.

Johnston presentará sus credenciales en la próxima reunión del club Bilderberg en la ciudad suiza Davos, momento que aprovechará para exigir a las corporaciones mundiales un descanso, porque desde que llegó al hotel del encuentro, como ella misma dice, “todavía no me he sentado“.

Un gangoso se hace pasar por profesor de francés durante años en un instituto de secundaria.

Ramiro se encuentra en un impasse vital.

Aciaga mañana en el IES “La Quinta” de Mataporquera (Cantabria) donde el equipo directivo -aún estupefacto- no lograba explicarse cómo Ramiro Sarasola, lampista en paro, había estado impartiendo docencia directa durante casi un lustro. Una disartria congénita le había permitido pasar desapercibido ante todos los miembros de la comunidad educativa sin levantar la más mínima sospecha, llegando incluso a ostentar la jefatura del Departamento de Francés.

Según ha trascendido, Ramiro tuvo muchos problemas de integración desde pequeño, siendo objeto de los otrora populares chistes de gangosos. Tras una temporada en paro comenzó a impartir clases particulares del idioma de Baudelaire sin conocimientos previos. “Mi hija fue durante tres cursos, jamás sospechamos nada, tenía un acento increíble y la niña iba aprobando” indica una sorprendida madre a esta redacción.

Monsieur Ramiro llevó su osadía al límite al adquirir un título universitario falso y presentarse a las oposiciones donde llegó a la defensa de la programación. Según la inspección educativa de la Consejería cántabra “Ramiro era bien considerado en su centro educativo, hacía las guardias siempre, los crêpes el día de la Chandeleur y nunca se quejaba de nada”. Sus compañeros han remitido una petición formal a la Consejería para que se le convalide la experiencia laboral por una licenciatura.

El impostor -en arresto domiciliario- solo ha querido declarar a este medio que “c’est la vie” y que se encuentra “comme ci comme ça” de ánimo.