La UE enviará a los “Hombres de Negro” vestidos de arcoíris para erradicar la homofobia en Hungría y Polonia

Los gobiernos de ultra derecha de Hungría y Polonia están siendo vigilados con lupa por la Unión Europea tras las medidas homófobas que estos gobiernos han implementado contra el colectivo LGTBI.

El presidente magiar, Viktor Orban, ha decretado que los “escasísimos invertidos” que habitan su país y muestren actitudes de mariquita sean sancionados con penas que van desde los 100 florines (0’31€) hasta los tres años de cárcel.

Los temidos Hombres Arcoiris intimidarán al homófobo gracias al estilismo y una mirada penetrante

Por su parte,Andrzej Duda, homólogo polaco, ha incluido a los homosexuales dentro de la lista de criaturas mitológicas, “al no haber visto nadie jamás uno entre Cracovia y Katowice“.

Estas medidas no han gustado en el seno de la Unión Europea, que no ha dudado en enfurruñarse y enviar a los otrora temidos Hombres de Negro, en calidad de agentes de la igualdad. Los Hombres Arcoiris serán fácilmente reconocibles al portar vestimenta multicolor, en claro homenaje a la bandera gay. Su misión será la de “ilusionar e informar a partes iguales al fascista/fascisto/fasciste húngaro mediante danzas, desfiles y trípticos informativos”, dice Axilas Monteros, comisaría europea de igualdad.

El negro de VOX, el gay de VOX y el MENA de VOX salen del partido porque notan que no encajan

No se descarta también la salida de la feminazi de vox

VOX siempre se ha caracterizado por ser un partido inclusivo, en el que caben todas las creencias y tendencias, siempre que seas de caucásico, heterosexual y amante de los toros. Sin embargo, parece que no todas las sensibilidades se han contemplado en el ideario ultraderechista. Es el caso de Mustafá Espinosa de los Monteros, un joven menor extranjero no acompañado (MENA) quien, nada más saltar las concertinas de Ceuta acudió a la sede del partido para afiliarse.

Los símbolos inclusivos de VOX podrían quedar en entredicho

“Al principio todo eran buenas palabras, hasta que descubrieron que en Semana Santa siempre me encontraba un poco indispuesto”, arguye el “mena de VOX”.

Un caso semejante es el de José Ramón Bosé, un taxista malagueño y abiertamente homosexual que encontró en el partido de Abascal los parámetros morales con los que comulgaba. Empero, las suspicacias surgieron en una intrascendente charla sobre el Real Madrid en tiempos de Franco. “Ortega Smith llegó a decirme que prefería contagiarse de trombos que de homosexualismo. Ahí, en ese momento, la venda se me cayo de los ojos”.

Los hechos se reprodujeron de igual manera -pero con variantes étnicas- en el caso de Agustín Leroy Johnson. Natural de Burgo de Osma, dice que allí todo el mundo se conoce, y que la diversidad cultural en el agro soriano sigue siendo un estigma. “De entrada, un negro choca, y lo reconozco, pero más raro es llevar faldas y a los curas se les respeta”, argumenta Johnson. Esa absurda razón, y unas profundas creencias en el neocapitalismo, le hicieron ingresar en VOX Urbión. Se le integró con absoluta normalidad, e incluso se le dieron puestos de cierta responsabilidad, como la Gestión de Recolección de Algodones o percusionista en la orquesta Kuklux Blues Band. Al cabo de las semanas se hartó de que le llamarán negrito, (“no todos, claro”) o Melanoman. No estaba cómodo.

Hoy día, Mustafá, Ramón y Agustín ya no forman parte del partido por sentirse fuera de lugar, aunque no acaban de comprender la sinrazón de excluirlos de una agrupación que dice ser de todos los españoles de bien.