El negro de VOX, el gay de VOX y el MENA de VOX salen del partido porque notan que no encajan

No se descarta también la salida de la feminazi de vox

VOX siempre se ha caracterizado por ser un partido inclusivo, en el que caben todas las creencias y tendencias, siempre que seas de caucásico, heterosexual y amante de los toros. Sin embargo, parece que no todas las sensibilidades se han contemplado en el ideario ultraderechista. Es el caso de Mustafá Espinosa de los Monteros, un joven menor extranjero no acompañado (MENA) quien, nada más saltar las concertinas de Ceuta acudió a la sede del partido para afiliarse.

Los símbolos inclusivos de VOX podrían quedar en entredicho

“Al principio todo eran buenas palabras, hasta que descubrieron que en Semana Santa siempre me encontraba un poco indispuesto”, arguye el “mena de VOX”.

Un caso semejante es el de José Ramón Bosé, un taxista malagueño y abiertamente homosexual que encontró en el partido de Abascal los parámetros morales con los que comulgaba. Empero, las suspicacias surgieron en una intrascendente charla sobre el Real Madrid en tiempos de Franco. “Ortega Smith llegó a decirme que prefería contagiarse de trombos que de homosexualismo. Ahí, en ese momento, la venda se me cayo de los ojos”.

Los hechos se reprodujeron de igual manera -pero con variantes étnicas- en el caso de Agustín Leroy Johnson. Natural de Burgo de Osma, dice que allí todo el mundo se conoce, y que la diversidad cultural en el agro soriano sigue siendo un estigma. “De entrada, un negro choca, y lo reconozco, pero más raro es llevar faldas y a los curas se les respeta”, argumenta Johnson. Esa absurda razón, y unas profundas creencias en el neocapitalismo, le hicieron ingresar en VOX Urbión. Se le integró con absoluta normalidad, e incluso se le dieron puestos de cierta responsabilidad, como la Gestión de Recolección de Algodones o percusionista en la orquesta Kuklux Blues Band. Al cabo de las semanas se hartó de que le llamarán negrito, (“no todos, claro”) o Melanoman. No estaba cómodo.

Hoy día, Mustafá, Ramón y Agustín ya no forman parte del partido por sentirse fuera de lugar, aunque no acaban de comprender la sinrazón de excluirlos de una agrupación que dice ser de todos los españoles de bien.

La Superliga busca ganarse a un público más humilde admitiendo jugadores negros

La Superliga parece un hecho, dados los avances que los clubes fundadores han tomado. A esto se suma el apoyo explícito del Gobierno y el PSOE, siempre sensible a los desfavorecidos. Por eso, la naciente asociación no quiere dar un paso en falso, y eso pasa por ganarse al siempre reflexivo y sagaz aficionado futbolístico.

El fútbol siempre ha mostrado unos valores morales impecables

Florentino Pérez, presidente de la Superliga ha manifestado su deseo de que la liga de clubes multimillonarios llegue a los aficionados más humildes: “El fútbol es un crisol de tolerancia, siempre que se sea hombre, heterosexual y caucásico, por lo que no descartamos la entrada de algún club húngaro”. Pérez ha añadido que “si es necesario aceptaremos a algún negrito, o a equipos sin trofeos, que podemos jugar al fútbol y echar unas risas. La gente agradece esos detalles

Se espera que la competición se inicie una vez terminen de estamparse las nuevas camisetas de los clubes, prácticamente iguales a las que emplean en sus vulgares ligas.