Las restricciones por COVID-19 se endurecen salvo para los fumadores y la gente que alterna

De cara a la Semana Santa, el Gobierno ha implantado un nuevo paquete de medidas destinadas a mitigar los efectos de una inminente cuarta ola.

La ministra Carolina Darias ha informado en rueda de prensa sobre la obligatoriedad de utilizar mascarilla también en la playa, en la montaña y hasta en bosques de conífera. De esta manera, el índice de contagio disminuiría sustancialmente, evitando la tan temida propagación del virus.

Asimismo el toque de queda comenzará a las 6:45 de la mañana, siendo terminantemente prohibida la circulación de personas madrugadoras que no huelan a alcohol a partir de esa hora.

Quedan exentas de su cumplimiento los franceses y las personas que -por ser factor de riesgo- frecuentan bares, fuman por la calle o quienes frecuentan bares fumando por las calles.

La sanción por incumplimiento de estas medidas va desde los 13.000 hasta los 4.00.00 euros entre los ciudadanos sanos.

El Conservatorio de Almazán obliga a los flautistas a tapar los agujeros de su instrumento para evitar aerosoles del COVID-19

El conservatorio de Almazán ha tomado una iniciativa única en el mundo de la música y el mimo. Tras detectarse numerosos casos de positivos por COVID-19 en las escuelas de música de la galaxia, la dirección de este centro ha tomado la decisión de taponar todos los instrumentos de viento-madera y viento-metal por ser básicamente cerbatanas de la saliva, como así lo ha definido Teresa Spock , una de las impulsoras de la controvertida medida.

Los músicos de viento, los principales damnificados por la pandemia

La drástica decisión consiste en aplicar unos tapones de corcho en cada orificio de los instrumentos para así eliminar no sólo los estridentes sonidos del advenedizo, sino las diminutas gotas de saliva (hasta 8 litros en una sesión ordinaria pueden llegar a acumularse) que involuntariamente un aprendiz de flauta travesera babea a través del extremo inferior o tubículo.

Antes de la pandemia nos arreglábamos con unas catiuscas y una gamuza para secar el suelo, pero ahora con el coronavirus no queremos jugárnosla. Aprender no aprenden a tocar, pero enseñamos a hacer play-back. Luego ponemos un disco de Kenny G, y a correr“, afirma Spock, quien dice sólo obedecer órdenes “de más arriba”.