“Fuga de capotes”: el drama de jóvenes toreros que emigran a países subdesarrollados buscando oportunidades

El fenómeno ya ha sido calificado en el tendido sombra como de lamentable

Tiempos aciagos para la tauromaquia. O al menos así lo piensa el diestro Manuel de Ostolaza, más conocido como Manolito, “el Niño de la síntesis proteica”. La pandemia le ha obligado a cancelar las corridas que tenía concertadas durante 2020 y lo que llevamos de 2021, con lo que tanto él como su cuadrilla de monosabios han puesto la vista allende nuestras fronteras.

Los toreros se ven obligados a emigrar a tierras que aún respetan el maltrato animal

Burkina Faso, Eritrea o algunas regiones de la Alemania del Este están ofreciendo oportunidades a los toreros que, como Manolito, no tienen la menor oportunidad de desarrollar su potencial científico y profesional y que sin embargo otros países aprovechan en beneficio propio. Se estima que la inversión en I+D+i de un Estado obtiene réditos al cabo de ocho o diez años. En el caso de la tauromaquia menos.

“Los gobiernos son cortoplacistas: al cabo de cuatro años académicos un torero formado en ESO genera entre 56 y 68 empleos indirectos. Pero el gobierno “progre” de Pedro Pandemias ni dan subvenciones al toreo ni se atreve a implementar la inclusión de Tauromaquia en el sistema educativo”, argumenta con desazón Jerónimo Barrymore, apoderado de Manolito. “De seguir así, va a tener que llamarse “el Niño de la mitosis”. No sólo hablamos de consecuencias humanas o económicas; también ecológicas: el toro de lidia podría extinguirse, dejando así que las dehesas tornáranse bosques frondosos.

Desde la crisis de 2008 España ya ha dejado escapar a toda una generación de jóvenes prometedores , por lo que ya se habla abiertamente de generación perdida del toreo, o “fuga de capotes”.

Julián Cifuentes “Romerito”: primer matador de toros invidente de la Historia.

La necesaria integración social de los discapacitados no podía obviar el mundo de la tauromaquia. El arte de Cúchares podrá presumir de tener entre su elite al primer matador con menos de un 3% de visión: Julián Cifuentes “Romerito” tomará la alternativa esta temporada en Ciudad de México de la mano de Juan José Padilla- ironías del destino- en una corrida con picadores.

La peripecia vital de Julián le ha llevado a ser un luchador: intentó convertirse en un profesional del golf, el tiro al plato y el patinaje artístico. Su carrera – plagada de lesiones y sinsabores- ha imprimido en él un carácter luchador y ajeno al desaliento: “cuando le volé la cabeza a un espectador durante un torneo de tiro al pichón caí en una profunda depresión pero salí más fuerte”. Su madre, Fulgencia, nunca le consideró un disminuido: “a los doce años le apunté a boxeo, desde entonces supe que era un ganador”.

Sus inicios taurinos tampoco fueron alentadores. El público solía ayudarle gritándole por donde embestía el morlaco aunque “me daban instrucciones tan contradictorias como bien intencionadas” recuerda con nostalgia.  Gracias a la colaboración  de la ONCE y al CSIC su futuro en el toreo se iluminó, merced a un emisor sonoro similar al de los semáforos implantado en el toro. El diestro intentará desde su fundación ayudar a los niños invidentes aficionados al toro. Que Dios reparta suerte.

Ortega Cano anuncia su regreso a los ruedos y dos horas más tarde se retira

José Ortega Cano ha vuelto a los ruedos y con las mismas se ha ido. El diestro de Cartagena había congregado a las doce de la mañana a los medios informativos para anunciar su esperada vuelta a los ruedos; no en vano tenía contratadas faenas en varias plazas en Siria y Mali.

Sin embargo, pasadas las dos de la tarde, el maestro de Tintes convocó de nuevo a los periodistas para, visiblemente emocionado, anunciar que se cortaría la coleta.

Esta última etapa ha sido muy bonita. Corta pero bonita. Hay que dar la alternativa a esos jóvenes que no quieren estudiar”, ha añadido un Ortega Cano muy afectado. Acto seguido se retiró a su cortijo acompañado de su esposa.