Miles de jóvenes confunden el fin del estado de alarma con “vivir a la madrileña”

Tras decaer el estado de alarma en el país la noche del sábado, hordas de jóvenes tomaron las calles a partir de la medianoche para hacer lo que mejor saben: disfrutar de la vida sin ninguna responsabilidad. La madrugada fue el escenario de fiestas y borracheras en las principales ciudades del país sin que las fuerzas del orden pudieran -o quisieran- hacer nada.

“Llevo meses levantándome a las diez de la mañana; creo que me merezco vivir como los madrileños“, afirmaba un muchacho ebrio de felicidad y ron Negrita.

Mientras tanto, Reinaldo Revilla-Lanuza, el hombre que dijo que de esta pandemia saldríamos mejores, continúa desaparecido por miedo a represalias.


El 80% de los adolescentes que usan la expresión “en plan” en realidad no tienen ningún plan

Cualquier persona que conviva con un adolescente se habrá percatado de que en cada frase se incluye la alocución “en plan”, sin que aparentemente responda a ninguna finalidad.

Durante dos años, un equipo de filólogos y orientadores de institutos de Secundaria en Almazán ( Soria) y Mataporquera (Cantabria) se ha dedicado a descifrar el verdadero significado de una expresión que escapa a la percepción del humano adulto medio.

Sin embargo, los resultados no han sido concluyentes, como señala Ana Parker- Bowles, psicóloga: “Al principio nuestras investigaciones fluyeron por cauces erróneos, al considerar que «en plan» era una ancestral consigna de los arcanos que daba acceso a una logia secreta. Ya nos extrañó escuchar a una chica decir «Estoy cansada en plan, tía». Entonces nos dimos cuenta de que realmente no hay ningún plan; ni plan B, ni arcanos, ni mierdas. Estamos decepcionados con la juventud, en plan“.

El equipo de profesionales ha aprovechado para profundizar en el significado del adjetivo “mítico”, generalmente mal empleado como sinónimo de típico o habitual.

Desarrollan una aplicación que detecta gilipollas

¿A quién no le han llegado vídeos de gente realizando retos, bailes ridículos o profiriendo monólogos de opinión sobre la España de Franco? Si usted es unas personas, enhorabuena, porque la solución está cerca.

La start-up Asshold-Seekers ha desarrollado una aplicación que podría poner coto a esa masa de personas que provocan vergüenza ajena y que invaden nuestros teléfonos “inteligentes”. Se trata de una “app” que, una vez descargada instalada, hace un barrido de los datos entrantes; si detecta que en su contenido alguien está haciendo el gilipollas lo borra instantáneamente.

“Hemos monitorizado a los sujetos control; gracias a Crap-Out (literalmente “Fuera mierdas”) estos usuarios han vuelto a hablar con sus familias o acudido al partido de béisbol del pequeño Timmy, lo que se traduce en dos o tres años más de vida y un aumento del C.I. del 20%”, afirma Wendy Sepúlveda, creadora del dispositivo en cuyo algoritmo que ha invertido cuatro años.

Crap-Out, que estará disponible en los próximos días, también incluye un modo para esquivar los vídeos donde sale gente moviendo la boca mientras se oyen diálogos de “La que se avecina” (véase ejemplo y pasar vergüencilla aquí).

Los millennials creen que 2021 está siendo peor que el holocausto nazi por el uso de mascarillas

Por encima de sanitarios, parados o contagiados, si un colectivo está sufriendo en mayor medida la pandemia, es el de los jóvenes de menos de 27 años, también conocidos como millennials. A la pérdida de ocasiones por botellones, noches locas y el uso obligado de las mascarillas, ahora se suma la prohibición de fiestas clandestinas, madrugadas locas y el empleo de mascarillas.

Así se desprende de una encuesta realizada por el Instituto de Irrelevancia Estadística. A la pregunta de qué año de la humanidad consideran los jóvenes que ha sido el peor de la Historia, 2021 está siendo el más nefasto de sus vidas con un 74% de las respuestas, debido a un breve pero dramático bloqueo de la aplicación Tik´Tok y el uso de las mascarillas.

Los otros peores años de la Historia para la juventud fueron 1998  (con la salida al mercado del Fiat Multipla)  y el fatídico 461 a.C., cuando Cimón de Atenas fue condenado al ostracismo por Pericles.